Fue millonario, viajó por el mundo y ahora limpia zapatos en la calle. Observa

Un hombre identificado como Juan Bravo López, de 72 años, es un lustrabotas de la ciudad de Concepción, Chile, quien en el año 2003 tuvo la suerte de ganar el premio mayor del Kino, un juego de azar de su país. En total fueron 814 mil dólares, de los que hoy, asegura, no el queda ni un solo centavo.

Ya hacen 14 años, Juan Bravo vivía en el sector Tucapel Bajo, era dirigente vecinal y presidente del sindicato de lustradores de zapatos de Concepción. Cuando este vio que era el ganador del premio, no lo podía creer, pero una vez que lo confirmó, se prometió a sí mismo invertir el dinero y no vivir la triste historia de otras personas que lo perdieron todo porque los engañaron.

Siendo esta la última frase que se convertiría en una especie de ironía de lo que sería su vida algún tiempo después. “Lo primero que hice con el dinero fue comprarme una casa en la comuna de Hualpén, después me fui a recorrer varios países. Anduve por Argentina, México, Brasil, Perú, Francia y llegué hasta Cuba. Tuve taxibuses, colectivos, botillería, centro de internet, una chanchería en Purén y todo se fue a pique. No tengo dedos para hacer negocios”.

Luego de ganar el premio conoció a una joven, mucho menor que él, con quien tuvo tres hijos. La relación duró cerca de siete años. “Se terminó la plata y también el amor. Ella era muy consumista, viajamos a todas partes, lo pasábamos bien, pero nunca pensé en el futuro, sobre todo en mi salud. Nos separamos y hoy pago una pensión de alimentos para mis tres hijos”, manifestó.

El limpiabotas dice que de todas las pertenencias materiales y negocios que logró adquirir, hoy solo le queda una vivienda. “De mis propiedades me queda esa casa en Angol, que se la di a mi ex mujer para que viva con mis hijos. Mi idea ahora es venderla, ya que ella se fue a vivir con la mamá”, expresó.

En esos esos años de gloria, Bravo dejó de trabajar en la plaza de su ciudad, pero hace seis meses se vio en la obligación de regresar a su antiguo oficio. Actualmente vive en el sector de Boca Sur, en San Pedro de la Paz, con su hijo, y se mantiene, según cuenta, con lo que gana como lustrabotas, a lo que suma una pensión mensual de 162 dólares y varios problemas de salud.

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